El objeto que tomó razon

Todo el tiempo en que se ha sido héroe de alguien más para corregir y salvar su propio camino, ¿es sacrificio si se espera algo a cambio, incluso de uno mismo? ¿Es merecedor de mejores pasares dejarse de lado para beneficiar lo que nunca te pertenecerá ? y que por consecuencia tercera sólo exista una posiblidad de que te otorgue lo que buscas. ¿No era más fácil poner límites desde un comienzo? ¿No se es héroe cuando te pones en frente de ti mismo también?

Cuando uno tiene la conciencia tranquila pero la mente atormentada, “estoy bien” me digo, cuando realmente lo siento así, pero luego mi cuerpo me recuerda que tengo cabos que atar… ¿o desatar?

He terminado historias al límite de múltiples finales, y siempre eligiendo el que enseña lo que faltaba. Nunca una historia repetida, pero siempre una sensación permanente.

No porque haya experimentado la claridad de un término para reapropiarme de mi mismo de una vez por todas y romper patrones de salida quiere decir que mis decisiones de “inicio” estén libres de pasos en falso. Y es que la constante búsqueda del dar y recibir para ser cada uno y para ser ambos pareciera presentarse ante mi en tiempos dispares. Pueden pasar meses o pueden solaparse. El manejo de emociones amorosas de salida y de entrada al mismo tiempo no es algo para lo que estamos preparados. He querido salvar una relación tanto como quise averiguar la posibilidad de otra. Me permito sentir decididamente fuera de supuestas reglas morales.

¿Qué tanto me puedo apoyar en la idea de que esto podría funcionar? Pues, a diferencia de otros inicios, por primera vez hablo de lo que quiero, lo que busco, lo que no quiero, lo que no quiero repetir. Quien quiero ser para mí, para poder ser para el otro. ¿Y quien lo diría? Hay acuerdos, sin embargo, los tiempos son implacables. No todo está en orden, no todo está pavimentado, y no todo está resuelto en los sentimientos que en algún momento sean tan recíprocos como espero.

Estoy enamorado de la idea, incluso estando enamorado de mi soledad, de acompañarme a mí mismo, de mis espacios y mis tiempos, pero ¿tanto así que aún con lo aprendido en el último tiempo estoy dispuesto a ser un objeto que no toma razón? Estoy comprendiendo que mis apegos son a las ideas, o al menos así lo han sido de forma histórica, pero esta vez hay razones, hay conversaciones y pactos. Nuevamente mi paciencia es puesta a prueba a través de un proceso que no me pertenece ni tampoco influyo en él, o no directamente… o puede que si. Me permito aun entregar quien soy, no menos.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *